Norma no era ajena a la Intervención Temprana. Dos de sus hijos habían recibido servicios en el pasado, y sabía de primera mano la diferencia que el acceso a estos servicios podía hacer en la vida de un niño. Sin embargo, cuando nació Elizabeth, su bebé de seis meses, las circunstancias eran distintas.
“Nuestra bebé no podía alimentarse ni agarrar el pecho y nadie podía ayudarnos o darme respuestas. Rechazaba la lactancia materna y la mamila no funcionaba,” compartió Norma. Los padres de Elizabeth estaban temerosos debido a la falta de alimentación de Elizabeth, y aunque los médicos les dijeron que las cosas pronto mejorarían, ni siquiera las consultoras de lactancia pudieron brindar las soluciones necesarias. Después de ver a cinco médicos diferentes, una última visita a una consultora de lactancia distinta resultó en una remisión para una evaluación de intervención temprana a través de Aprendamos.
“Nos dieron una cita más temprana para acomodarnos, ya que sentimos que era una emergencia”, dijo Norma. “El proceso de admisión fue increíble. Revisaron todos sus hitos de desarrollo y me refirieron a un dentista porque identificaron frenillos labiales intensos en nuestra bebé”. Con nueva esperanza, Norma comenzó el proceso de encontrar soluciones para Elizabeth. “Fuimos al dentista y mi bebé pudo hacerse una cirugía para ayudar con todo. Gracias a Aprendamos, finalmente obtuvimos la ayuda que necesitábamos”, compartió.
Elizabeth continúa desarrollando y fortaleciendo sus habilidades a diario. Cuando le preguntamos a Norma cuál había sido el mayor impacto de la Intervención Temprana para su bebé, ella dijo: “Fue saber qué le pasaba y poder alimentar a nuestro bebé. La terapeuta nos brindó ejercicios para ayudar a nuestro bebé y
¡en cierto sentido, la terapeuta salvó la vida de nuestro bebé!”
Todos los días, bebés como Elizabeth se benefician de los servicios de intervención temprana de Aprendamos. ¡No podemos esperar a ver a Elizabeth y a todos los demás niños a los que tenemos el honor de servir alcanzar sus hitos!